Promover la lectura en los niños

Promover la lectura en los niños

Promoviendo la lectura en los niños. Consejos para docentes.

Hay varias formas en las que un adulto puede ayudar a que los niños puedan empezar a leer y disfrutar de la lectura. El primer paso siempre es que el propio adulto se asuma como lector, porque los chicos registran el “doble discurso”, cuando el adulto da a leer pero no lo hace él mismo.

Si los chicos conviven en un ambiente en que los adultos leen, el seguramente querrán leer. A la inversa, si nadie lee, no lo va a encontrar una práctica interesante. Muchas veces los adultos se llenan la boca diciendo que los chicos no leen, pero lo cierto es que hoy las prácticas de lectura han disminuido mucho más en los adultos que en los chicos.

Por otro lado, no se trata sólo comprar el libro. A la hora de promocionar la lectura con los chicos, el adulto tiene que comprometerse y participar en esta actividad, La compra del libro no es un acto de promoción de la lectura en sí mismo, como sí puede ser el leer con ellos y compartir ese momento.

Según la edad de cada niño la propuesta será diferente. Por ejemplo cuando son chiquitos se puede empezar con un buen cuento, de modo que empiecen a tomar el gusto por la lectura a partir de ahí, La especialista Yolanda Reyes acuñó el proyecto de las “bebetecas”: la idea de leer a los bebés.

Puede parecer impensable, pero lo cierto es que se genera un vínculo muy especial entre la madre y el hijo en los momentos en que ella le lee. Y se va transmitiendo el placer de la lectura desde la forma de tomar el libro, y los primeros contactos con la página escrita, con el juego de las palabras, con la letra de las canciones de cuna, con la palabra que se juega, que se canta…y en definitiva con la cultura escrita.

Hay un clásico juego que se le hace a los más chiquitos cuando no saben todavía leer, de abrir un diario y decirles “había una vez”. Ellos, en forma muy graciosa, dicen: “ahí no dice eso”.

Y esto tiene que ver con las experiencias de lectura. Con saber que la narración literaria de cuentos, tiene un tono particular y parte de un libro en particular. Así van asociando que la narración literaria tiene que ver con un tono y con un texto, y ésta es una habilidad lectora que se va adquiriendo incluso antes de poder leer ellos mismos.

En este plan de “adultos que transmiten el placer de la lectura a los chicos”, las abuelas tienen un lugar privilegiado: el de la recuperación de la tradición oral, que se ha perdido y que es necesario recuperar.

Esa idea de poder escuchar al otro cuando cuenta algo. El relato en sí no necesariamente tiene que consistir en una historia inventada: puede ser un relato vivenciado. Por eso es importantísimo recuperar esos momentos con los chicos.

Por eso, una de las actividades que proponemos para las vacaciones es la del relato, del…” te voy a contar algo que me paso”, que las abuelas pueden realizar mientras cocina, por ejemplo, subiéndolos arriba de la mesada.

Aunque no lo parezca este es otro acto de promoción de la lectura, porque es un vínculo que se genera entre la abuela y el nieto a través únicamente de la palabra y del relato, y de la recuperación del valor del relato oral. También aparece la posibilidad de la lectura en voz alta.

Muchas veces decimos que a los chicos no les gusta leer, pero en nuestra experiencia no hay chicos que se resistan a la idea de que un adulto les lea.

Por otro lado, hay muchos programas que amplían el acceso al libro, basados en espacios que, a diferencia de las bibliotecas tradicionales, son espacios amables y que de alguna manera disponen a la lectura. Y también hay propuestas de capacitación al docente, ya que en caso de la promoción de la lectura éste se vuelve el mediador por excelencia.

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Autora Rocío Brescia, especialista de Fundación Leer www.leer.org

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