La educación como derecho

La educación como derecho

La educación como derecho. Alicia Casati, escritora argentina. Ilustración Fernanda Forgia. Reflexión y análisis perteneciente a la Antología de EnCuentos por los Derechos del Niño.

“Los niños tienen derecho a recibir educación”

La Educación es un derecho humano reconocido por todas las Convenciones, Pactos y la mayoría de los Estados. Es sin duda, uno de los más importantes derechos de la niñez y conjuntamente con la salud, de los primordiales derechos sociales convertidos en asignatura pendiente para la mayoría de los gobiernos.

Es a través de la educación en sus distintas formas y modalidades, como el ser humano deviene en ser social, en persona, y es a través de ella que adquiere las condiciones y capacidades necesarias para vivir en sociedad.

En este sentido, la educación es la vía por excelencia de la socialización humana, es decir, la vía de conversión en un ser social. Remontándonos a la historia de la educación, ésta aparece como inherente a las sociedades humanas; ya que desde las épocas más remotas el hombre ha hecho uso de la palabra para comunicarse de generación a generación, además de la trasmisión de experiencias prácticas, de códigos para la interpretación de los fenómenos naturales, de reglas, ritos y tabúes, convirtiendo así en socialización las memorias individuales, y en el medio esencial para la supervivencia de la especie. (Educación Informal)

Esta educación a la par con el desarrollo de las sociedades, fue cediendo terreno para que se asiente en su lugar un proceso más formal a través del cual se garantice a las nuevas generaciones la adquisición de los conocimientos necesarios para desempeñarse en comunidad y en sociedad (Educación Formal)

Esta educación asume diversas modalidades a través de la historia, según el desarrollo de las sociedades y las formas de gobierno imperantes; partiendo en lo que al tema del derecho a la educación se refiere, de concepciones eminentemente clasistas, donde la educación era el privilegio de las élites destinadas por su origen de clase a regir los destinos de las distintas comunidades.

Estas oportunidades existieron sólo para los varones y muy posteriormente también para las mujeres en algunas estructuras sociales. A partir de las revoluciones burguesas y de la Revolución Francesa así como de las revoluciones socialistas, empiezan a circular propuestas inspiradas en ideales más democrático y se plantea la educación como derecho humano primero, y luego como derecho de niños y jóvenes.

Esta postura tiene cada vez más perspectivas de no discriminación de los géneros, clases y etnias para el acceso y permanencia en la misma. Aunque no siempre se ha logrado. La Declaración Universal de los Derechos del Hombre, adoptada por las Naciones Unidas en su art. 26 expresa: Toda persona tiene derecho a la educación que debe ser gratuita, al menos en lo referente a la enseñanza elemental y fundamental.

La enseñanza elemental es obligatoria. La enseñanza técnica y profesional debe ser generalizada; el acceso a los estudios superiores tiene que estar abierto a todos en plena igualdad de condiciones, en función del mérito. Tiene que apuntar a un pleno desarrollo de la personalidad humana y a un refuerzo del respeto por los derechos del hombre y por las libertades fundamentales, favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y grupos raciales o religiosos, así como el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

Los padres tienen, por prioridad, el derecho de escoger el tipo de educación que sus hijos deben recibir. La Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres en su art. 10 plantea: Los Estados partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer, a fin de asegurarle la igualdad de derechos con el hombre en la esfera de la educación.

Se deben garantizar las mismas condiciones de orientación en materia de carreras y capacitación profesional, acceso a los estudios y obtención de diplomas en las instituciones de enseñanza de todas las categorías, tanto en zonas rurales como urbanas. Esta igualdad deberá asegurarse en la enseñanza preescolar, general, técnica, profesional, incluida la educación técnica superior, así como en todos los tipos de capacitación profesional.

La Convención sobre los Derechos del Niño principalmente en sus art. 28 y 29 establece que Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a la educación a fin de que se pueda implantar la enseñanza primaria obligatoria y gratuita para todos; fomentar el desarrollo en sus distintas formas, de la enseñanza secundaria, incluida la enseñanza general y profesional; hacer que todos los niños tengan acceso a ella; hacer la enseñanza superior accesible a todos, sobre la base de la capacidad; adoptar medidas para fomentar la asistencia regular a las escuelas y reducir las tasas de deserción escolar; desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño al máximo de su posibilidades; Inculcar al niño el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, e inculcar al niño el respeto de sus padres, de su propia identidad cultural, y los valores nacionales del país en que vive.

La educación contribuye de modo fundamental a alcanzar el pleno desarrollo de la personalidad. Permite al individuo adquirir muchos de los aprendizajes que le facilitarán insertarse en la sociedad. Es factor de desarrollo y progreso para las naciones. Los excluidos del sistema educativo no cuentan con las oportunidades necesarias para el desarrollo pleno de su personalidad. Los excluidos del sistema educativo, se trate de analfabetas absolutos o de desertores de aquél, no cuentan con los aprendizajes necesarios para acceder a oportunidades que garanticen una calidad de vida digna.

La función esencial de la educación es el desarrollo genuino y constante de la persona y las sociedades, para hacer retroceder la pobreza, la exclusión, el clientelismo, las guerras y todo tipo de opresión. Escribir acerca de la educación es muy vasto, y hay muchos temas para profundizar, pero lo visto es una pequeña reseña histórica de la evolución y sus objetivos en general.

En el índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, Argentina (0.946) está en el puesto número 40 de calidad de educación a nivel mundial y en el número 3 de Latinoamérica, detrás de Cuba (0.993) y Uruguay (0.955). En el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) 2, Argentina estableció como meta para el año 2015 lograr que todos los niños, niñas y adolescentes puedan completar la educación básica (10 años de escolaridad completos). Además, la reciente Ley de Educación Nacional establece la obligatoriedad de la educación secundaria, lo que eleva a 13 años esta meta.

Esto demanda nuevas respuestas de políticas del sector educativo, así como los esfuerzos de articulación y alianzas de los distintos sectores.

El fracaso escolar es un problema a enfrentar ya que marca posibilidades presentes y futuras de los niños y niñas. En la educación básica se observan problemas de calidad que pueden revertirse fortaleciendo políticas destinadas a mejorar la escuela; sin embargo, hay otros problemas derivados del contexto, como es el trabajo infantil.

Además, se presentan situaciones de vulnerabilidad y violencia, como el maltrato, abuso, explotación y la discriminación, que impactan sobre las posibilidades educativas de los niños, niñas y adolescentes. Las desiguales oportunidades están reflejadas también en las posibilidades educativas según el nivel de ingreso de los hogares.

Por último hay que mencionar la especial situación de la niñez indígena. La información sobre la situación socioeducativa de los pueblos indígenas es insuficiente; sin embargo es posible señalar la desigualdad y vulnerabilidad del derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes indígenas. Los problemas se centran en la insuficiente oferta educativa, fundamentalmente de escuelas secundarias destinada a estas poblaciones y en la formación de los maestros.

Actualmente escuchamos muchas voces preocupadas por la educación y por lo que sucede en nuestras escuelas y no podemos olvidarnos que durante las últimas décadas en nombre de la democracia, algunos poderes públicos han hecho pedazos los sistemas educativos.

El camino a la excelencia en la educación que tuvimos en un momento y que abandonamos con políticas que nada tenían que ver con nuestra sociedad, hace recordar una máxima que involucra la unión y ensamble de la familia, la escuela en todos sus niveles, los medios de comunicación y el Estado, que son las cuatro patas de una mesa que debe sostener y mejorar la calidad educativa.

Fin

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