Contenido de la Categoría ‘Letras de Canciones’


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La vaca lechera
Tengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera, me da leche merengada, Recomendar o compartir esta entrada Escuche La vaca lechera.
Un elefante se balanceaba
Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña como veía que resistía fue a buscar a otro camarada. Recomendar o compartir esta entrada Escuche Un elefante se balanceaba.
Antón Pirulero
Antón, Antón, Antón Pirulero cada cual Recomendar o compartir esta entrada Escuche Antón Pirulero.
Cu Cu
Cu cú, cu cú Cu cú, cu cú Cu cú cantaba la rana Cu cú debajo del agua. Cu cú pasó un caballero Cu cú con capa y sombrero. Recomendar o compartir esta entrada Escuche Cu Cu.
Mambru
Mambrú se fue a la guerra, mire usted, mire usted, que pena. Mambrú se fue a la guerra, no sé cuándo vendrá. Recomendar o compartir esta entrada Escuche Mambru.
La vaca lechera
Tengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera, me da leche merengada, ay! que vaca tan salada, Recomendar o compartir esta entrada Escuche La vaca lechera.

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La vaca lechera
Tengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera, me da leche merengada, ay! que vaca tan salada, tolón , tolón, tolón , tolón. Un cencerro le he comprado Y a mi vaca le ha gustado Se pasea por el prado Mata moscas con el rabo Tolón, tolón Tolón, tolón Qué felices viviremos Cuando vuelvas a mi lado Con sus quesos, con tus

La gallina de los huevos de oro
Érase un labrador tan pobre, tan pobre, que ni siquiera poseía una vaca. Era el más pobre de la aldea. Y resulta que un día, trabajando en el campo y lamentándose de su suerte, apareció un enanito que le dijo: -Buen hombre, he oído tus lamentaciones y voy a hacer que

La piedra en el camino
La piedra en el camino. Cuento para reflexionar   Había una vez en España un hombre muy rico que   habitaba un gran castillo cerca de una aldea. Quería   mucho a sus vecinos pobres, y siempre estaba ideando   medios de protegerlos, ayudarlos y mejorar su condición.   Plantaba árboles, hacía obras de importancia,                         

Pulgarcito
Había una vez un pobre campesino. Una noche se encontraba sentado, atizando el fuego, y su esposa hilaba sentada junto a él, a la vez que lamentaban el hallarse en un hogar sin niños. —¡Qué triste es que no tengamos hijos! —dijo él—. En esta casa siempre hay silencio, mientras que

Pulgarcito
Había una vez un pobre campesino que se sentaba al anochecer junto al hogar y lo encendía, y su esposa se sentaba e hilaba. Entonces dijo él: -"¡Qué triste es que no tengamos niños! Con nosotros todo es tan calmo, y en otras casas hay bullicio y vida."- -"Cierto"- replicó la esposa

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