Testimonio real de padres con hijos con bulimia ó anorexia

Testimonios de Andrea y José, padres de Natalia (17)

Como empezar… la razón por la que estamos acá es por la salud de Nati, nuestra hija. Ella esta sufriendo un problema desde hace muchos años.Esto empezó a los 15, justo después de su cumpleaños… me acuerdo que no le gustaba verse en el álbum de fotos de su fiesta porque decía que había salido gorda… cuando hubo que reducirle el traje para que le quede bien ya que le quedaba grande… tenia un cuerpo normal, pesaba alrededor de 45 kilos.

Ese fue el primer indicio nosotros por suerte estábamos alerta de estos temas ya que en los medios salían notas al respecto. Después con el tiempo ocurrió que encontrábamos que Nati no comía, o comía apenas una porción de comida. Simplemente no decía nada y manifestaba estar cansada y se iba a dormir.

Pero lo que hacia muchas veces es irse a lo de sus amigas donde con el tiempo nos venimos a enterar por ellas que oh casualidad siempre que iba a sus casas decía no sentirse muy bien del estomago y no quería comer, por ahí tomaba un te y alguna galletita y ya se iba a dormir, o peor a veces salían y ella sin comer.

Fueron sus amigas las que nos vinieron a decir que Nati tenía un problema que la veían cada vez más flaca y que no quería comer. Esto confirmaba nuestras sospechas que veníamos observando su comportamiento en el último tiempo, se la notaba cansada, deprimida, no dormía y pasaba horas encerradas en su cuarto. Obviamente todo esto acompañado de su aspecto pálido y bastante delgado, aunque Nati siempre se caracterizo por ser delgada.

Entonces fue ahí que decidimos consultar un especialista en nutrición que no dudo en advertirnos un cuadro de anorexia ni bien vio a Nati obviamente que la primera vez no lo dijo delante de ella solo lo que hizo fue darnos una dieta que ella debía cumplir, para no enfermarse, porque decía que sus defensas iban a estar bajas si mantenía un peso tan bajo.

Al principio Natalia se comprometió a seguir esta dieta y su actitud parecía haber cambiado tal vez fue que justo habían llegado las vacaciones de verano entonces la relajación y el hecho de pasar mas horas en casa la hacían mantener esta rutina. Con mi esposa tratamos de que vengan las chicas a casa para que ella no rompa con su dieta y además podían aprovechar la pileta.

Las consultas continuaron y el doctor nos volvió a recomendar de ver a un psicólogo porque la enfermedad que Nati padecía era estrictamente psicológica.

Al principio le preguntamos a ella si le gustaría ir a hacer algún tipo de terapia o contarle lo que le pasaba a alguien y ella dijo que no que se sentía bien y que creía que podía hablar con nosotros, aunque en realidad nunca fue muy abierta en contarnos lo que le pasaba aunque le hemos preguntado muchísimas veces al punto que en el ultimo tiempo dejamos de preguntarle, porque nos parecía que iba a ser contraproducente y alterar su carácter.

Cuando volvieron a empezar las clases con el pasar del tiempo volvimos a notar cambios de conducta en Nati y entonces ahí si decidimos consultar a un psicólogo porque nos pareció que el problema podía ser ese. Primero fuimos mi mujer y yo y luego llevamos a la psicóloga a mi hija medio que la tuvimos que convencer porque ella no quería. Allí las dejamos hablar solas y entonces la psicóloga nos confirmo el problema de la anorexia y nos dijo que era necesario que Nati comience un tratamiento psicológico y también nutricional.

Entonces decidimos seguir con las sesiones psicológicas y retomamos el régimen que nos había dado el doctor, esta vez con más control del peso de Nati. Para eso primero tuvimos que hablar con ella fue una charla muy dura porque ella y su madre se largaron a llorar. Ella negaba todo y decía que la dejemos de perseguir que era feliz así y que no le pasaba nada, que todo eran cosas nuestras.

Luego su madre le comento de cómo era ella en su adolescencia y las cosas que le pasaban, digamos que tuvieron una charla de mujeres en la que yo decidí apartarme para darles mas intimidad.

Al rato volví y ya habían bajado el tono, Nati ya reconocía que no se sentía tan linda como sus compañeras de clase, aunque verdaderamente ella era muy linda y no digo esto por ser su padre sino porque verdaderamente así era. Pero el mayor problema era que su personalidad según la psicóloga era muy ansiosa y muy insegura lo que la llevaba a tener estos complejos con su cuerpo y a manifestar sus inquietudes de esta forma en lugar de hablarse con nosotros.

El tema es que mi hija empezó el tratamiento aunque con cierta resistencia y aunque hacia la dieta comenzamos a notar que no aumentaba de peso porque a decir verdad si bien en el colegio sabían de sus trastornos alimenticios no la ayudaban, por lo que las ocho horas aproximadamente que pasaban en el cole ella hacia lo que quería.

El problema fue cuando llego el invierno ese invierno Nati la paso muy mal porque ya arranco con poco peso y para peor se agarro gripe y resfríos sucesivamente, con lo cual su estado de salud no era bueno y la dieta también se vio alterada.

A final del año Nati llego a los 38 kilos de peso y se desmayo en el colegio. Ese día quedo internada en observación y uno de los médicos de la clínica decidió que lo mejor era que haga una internación de 3 o 4 días para compensarse. Allí la hidrataron y le suministraron suero y una dieta especializada.

Mi mujer y yo entramos en una crisis porque no sabía porque le estaba pasando esto a Nati ya que siempre le dimos todo y nunca había manifestado problemas ni desordenes de ningún tipo.

Fue por eso que mi esposa también decidió comenzar una terapia a la que yo a veces acompañaba y en la que nos ayudaron a ser todavía más abiertos con Natalia.

Con estos recursos la estabilidad duró algunos meses y encaramos nuevamente el verano como el anterior… pero no podíamos estar tan relajados debido al antecedente que teníamos de lo que había pasado el año anterior.

Por eso salvo el mes de enero ella continuó con la terapia en la que según la psicóloga ya se notaban cambios en sus actitudes. No tan así en su peso que siempre se mantenía entre los 42 y los 45 kilos y con el calor tampoco ayudaba para aumentar.

Pero ese año fue critico también notamos un cambio en su forma de ser, dejo de ver a sus amigas de siempre y las cambio por otras que eran del mismo colegio, también empezó a frecuentar otros lugares a los que no nos teníamos acostumbrados, incluso siempre buscaba excusas para estar fuera de casa… empezamos a sospechar si estaba consumiendo drogas pero con el tiempo confirmamos que no, por suerte a pesar de todo las charlas con la psicóloga las siguió haciendo de forma regular…

Pero con todas las salidas, el stress del colegio y el tiempo que pasaba fuera de casa el peso de Nati comenzó a bajar nuevamente y cada vez se la notaba mas flaca al punto que la psicóloga nos recomendó una internación para poder compensarla.

El colegio como siempre nunca se fijó en el estado de salud de mi hija… para mi la verdad que la internación me parecía una forma muy invasiva y que iba a ser contraproducente.

Después me di cuenta del error cuando volvió a descompensarse y al ir a la clínica descubrieron que estaba pesando 33 kilos! No sabíamos como hacia pero siempre lograba evadir su estado de debilidad y delgadez, usaba ropa suelta y varias remeras.

En realidad su madre siempre la veía y sabia que estaba flaca y me lo decía pero yo no, la verdad que no notaba mucho la diferencia entre sus 33 kilos y cuando estaba en 40, se ve que al verla todos los días uno ya se va acostumbrando a lo que ve y no le llama tanto la atención.

Pero después de todo este episodio y charlas con otros padres que han pasado por situaciones parecidas y contactamos por Internet, me di cuenta que esto era todo un proceso de evasión que ella hacia por todos los problemas internos que estaba teniendo y dentro de ese proceso, a la vez había todo un sistema de ocultamiento y evasión hacia nosotros que como sabia que la estábamos controlando para que coma y se mantenga con un peso saludable buscaba disimular lo que le pasaba estando fuera de casa, encerrándose, usando mas ropa de lo habitual o ropa holgada, haciendo de cuenta que gastaba dinero en comer afuera y no, además al cambiar de grupo de amigas logro entrar en un grupo en el que había complicidad y aceptaban su actitud frente a la comida.

Fueron varias charlas las que tuvimos con Natalia después de esa internación y decidimos que iba a empezar un tratamiento con Uds. ya que uno de los médicos de la clínica nos recomendó el lugar y en otros lugares también habíamos escuchado hablar de el.

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Ahora estamos convencidos de que va a encontrar la salida y estamos dispuestos a acompañar a nuestra hija durante todas las fases del tratamiento.

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