El cambio no es solo de nuestros políticos, también es nuestro

Más moscas se cazan con una gota de miel que con un barril de vinagre. San Juan Bosco, Santo de la juventud, Santo de los obreros, Santo de la alegría, Santo de María Auxiliadora y el Santo de muchas cosas más.

Clarísima es la contundente fuerza de cambio que puede tener una pincelada de ternura y amabilidad.
Hay que llevar la discusión, el agravio innecesario y las palabras peyorativas, al diálogo, y del diálogo al acuerdo, y del acuerdo a la construcción.
Estoy seguro de que los argentinos queremos una Argentina justa, solidaria, nacional, inclusiva, social, soberana, popular, federal y democrática. Estoy seguro que queremos una Argentina grande, pero de verdad GRANDE. Y si queremos eso, entonces hay que empezar a construirla.

Tengo la férrea convicción de que el puntapié inicial hacia una Patria Grande, se relaciona del modo más íntimo y profundo con la NO discriminación, porque esa NO discriminación, abre paso a la inclusión, desde allí, desde la inclusión, descubrimos el rostro del otro, y en ese instante arde, golpea, ¡Grita furiosa! La posibilidad de colocar nuestra gotita de miel, nuestra pincelada de ternura, de amabilidad. Para que se inunde el clima de diálogo, de acuerdos y de construcción.

La Fundación Down Tigre ya comenzó, desde hace dos años, a generar espacios de contención, a dar charlas y conferencias para padres y profesionales, a visitar cárceles cuando allí viven niños con Síndrome de Down, a desarrollar jornadas sobre inclusión dirigidas a docentes y directivos de escuela públicas y privadas, a dar cursos para guías de turismo, a brindar Estimulación Temprana y más y más pero… pero lo importante radica en otro tema. Ojalá quien lea estas palabras se sume a la Fundación con ganas de colaborar y hacer, pero…pero lo importante, lo superlativamente importante, es la cotidianeidad, el día a día, cada quién desde su espacio familiar, laboral, desde su lugar de esparcimiento, de disfrute, desde todos los ámbitos en que nos movemos e interactuamos. Es que esa interacción cotidiana debe ser, adoptando una postura inclusiva, intelectualizando la inclusión, esforzándonos con tenacidad y empeño por ser inclusivos hoy, mañana, pasado mañana y tras pasado, hasta que esa postura esté enraizada en nuestras almas, sellada a fuego en nuestro espíritu, dejando así de ser “postura” para transformarse en naturalidad.

Si cambiamos nosotros, cambian nuestras familias, cambia nuestra sociedad, y cambiarán nuestros políticos. Porque los políticos no son más que emergentes de esta sociedad a la que hago referencia y tanto necesita de un urgente cambio.
Si queremos una Argentina de verdad grande, con mayúsculas GRANDE. Entonces tenemos que empezar a cambiar. Empecemos ahora.

Puedes seguir leyendo: Cuentos infantiles

Javier Geoghegan
Secretario
Fundación Down Tigre
[email protected]
Tel: 4897 6281
Cel:1534785795
Twitter: @JavierGeoghegan

Imprimir Imprimir

Comentarios