Desde la vieja fábula

Los animales cobraron voz en la fábula género específico para moralizar en una sociedad donde se necesitaban voces firmes. Pero dentro de la firmeza, la fábula entró en la vida de las personas divirtiendo y aconsejando. Pensando en ese género de la literatura que no siempre fue exclusivo de los niños, la fábula aportó no sólo una gran actuación y observación del reino animal sino, aportó una lección de construcción literaria donde la moraleja, rimada en su principio, constituía la clave de su éxito.

No sólo aportaron ricas interpretaciones y poblaron el mundo literario de sabiduría del reino animal sino que, en virtud de esas riquezas fueron recorriendo el mundo.

Y el mundo en ese tiempo no era global ni digital, cuando una obra era apropiada y traducida realmente era porque su valor enquistaba distintos puntos de valor artístico, popular y/o moral.

La moral de la época, regida casi siempre por la religión, no era poca ni escatimaba esfuerzos en su dureza. Debemos agradecer que la fábula sobreviviera porque no era un género tradicional. Desde Esopo a Samaniego y al gran fabulista del siglo XX, Disney, el camino recorrido es amplio y generoso.

Si bien he criticado la postura de Disney en cuanto a cuentos clásicos tradicionales, mi posición al respecto de las fábulas difiere bastante.

Disney logró quitarle a las fábulas el valor puramente moral, le asignó a la moraleja un segundo plano y primó la diversión y el absurdo. Para un siglo XX que veía el esplendor de los primeros rayos de una niñez conceptualizada como lo que es, para un siglo que veía nacer a la literatura para niños, no pudo Disney hacer mejor acierto.

Lo mejor de todo esto es que, pasado los siglos, con niños que disfrutan de juegos en tres dimensiones, para niños acostumbrados a ver guerras entre galaxias: siguen disfrutando de las fábulas, entonces me resisto a pensar que no son un clásico de épocas, sociedades y tiempos. La fábula sigue gustando y la moraleja, no es tomada obviamente como hace muchos años, pero sigue siendo una parte de la misma y los niños, aún hoy, la escuchan.

¿Se puede agregar algo más?

Creo que no, el valor está dado por los tiempos que una obra logra sobrevivir a las complejidades sociales.

Sin embargo los cuentos con animales están siendo algo criticados en la actualidad. Se preguntan muchos escritores si es lícito que los animales actúen como humanos en un mundo, donde los humanos son mucho más bestiales que ellos. Vale decir: no sería posible un cuento desde donde el niño viera la vida animal tal cual es y los invite a copiar un estilo de vida silvestre, donde la moraleja más simple sea el mensaje ecológico del cuento pintando al animal en su hábitat y con sus buenas costumbres.

Un lindo tema para dejar en el tapete: ¿sería posible sacar a los animales de los cuentos para niños, los animales actuando como humanos? Porque la verdad: como humanos no damos demasiadas buenas lecciones.

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Les dejo la pregunta y la sigo en la próxima.

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